Me gusta el futbol, siempre me ha gustado, desde pequeña me he divertido dando patadas a un balón, de hecho yo creo que me han gustado y me siguen gustando todos los deportes incluso la petanca, recuerdo que cuando era pequeña éramos pocas la valientes que en lugar de jugar a las muñecas con las chicas de clase nos íbamos a dar patadas a un balón con los chicos, recuerdo las críticas, las malas miradas o los reproches, la verdad es que a mí siempre me ha importado poco o nada lo que la gente pensara de mi, pero tengo que reconocer que ciertos comentarios y ciertas cosas pueden hacer mucho daño.

Antes las cosas eran diferentes las niñas tenían que juntarse con las niñas y los niños con los niños, el fútbol era de chicos, el karate era de chicos y las muñecas y la comba eran de chicas, que una niña jugara al futbol era una anomalía, algo raro, inusual, pero como solía decir yo: ¿ qué le voy a hacer si jugar a las muñecas me parece un coñazo?, bueno quizás no empleaba esas palabras, yo de pequeña era más educada, pero siempre he tenido muy claro que no iba a anteponer mi felicidad a los cánones que marcaba la sociedad y si a mí me gustaba practicar karate o jugar al fútbol lo haría le gustase a quien le gustase y algún que otro disgusto me dió tal cabezonería.

Mis mejores amigos siempre han sido chicos, siempre me he llevado genial con el genero masculino, cosa que no ha pasado con ciertas arpias del genero femenino, una de las cosas que más me gustaba de ellos es que daba igual que fueras una chica, ahí lo que importaba era lo bueno o malo que eras jugando y el puesto en el que te elegían para formar el equipo.

Recuerdo un día al principio de curso, en que varios chicos entraron nuevos en el colegio y uno de ellos al verme llegar al campo de futbol y ser seleccionada para elegir equipo, dijo que él con chicas no jugaba, y que si jugaba yo él no jugaba,  pero la respuesta del resto de chicos no se hizo esperar todos le dieron la espalda diciéndole, muy bien pues si no quieres jugar no juegues, él todo ofendido se ofusco y dijo que no jugaba y nosotros seguimos a lo nuestro, al cabo de una semana pidió que le dejáramos jugar, me pidió perdón y nos fuimos todos a jugar, desde aquel momento no hubo ningún otro problema con él,  así se resolvían los problemas cuando era pequeña, valía más una amistad que lo que se tenía entre las piernas, los niños siendo todo lo crueles que son, generalmente no hacen las diferencias que hacemos los adultos.

¿Por qué os cuento todo este rollo? porque Marca Tv está retransmitiendo todos los viernes a las 7 de la tarde un partido de la liga de futbol femenina de primera división, hoy estuve disfrutando de uno, Espanyol vs Levante, y como las tecnologías son así pues desde el tweter llegaban preguntas ilógicas para el 2012, preguntas que prefiero no reproducir porque algunas te hacen pensar que en realidad seguimos siendo cromañones en lugar de seres humanos del siglo XXI, y no digo que las preguntas fuesen ofensivas, no ni mucho menos, pero leyendo entre lineas se ve un trasfondo oscuro y cruel.Se ha ganado mucho, existen equipos, ligas, campamentos...pero aún la gente sigue viendo raro que a una chica le guste el fútbol y aún más que le guste jugarlo.

Es importante que para que haya  un mundo más justo y sin prejuicios, empecemos a cambiar las cosas pequeñas y a no ser cortadores de alas, que la ilusión de un niño o de una niña nunca debiera romperse, que lo que se tenga entre las piernas no debería limitar nunca nuestra imaginación, que los gustos y preferencias son eso gustos y preferencias y que como tal cada uno debería poder disfrutar de ello sin tener que dar cuentas a nadie o sin que le miren mal o le insulten.

Los sueños son más importantes que la opinión de unos pocos, yo creo que en realidad todo se basa en la envidia, la gente no soporta ver feliz al resto por eso muchos se empeñan en tirar abajo nuestras ilusiones, nunca deberíamos consentir que eso ocurriera, pues la vida solo es una y hay que disfrutarla.

Desde aquí me gustaría agradecer a Marca TV el esfuerzo, estoy convencida de que son estos pequeños pasos los que hacen que las diferencias sean cada vez menores.