A veces se te cae el mundo, la realidad te golpea de repente y te das de bruces contra el suelo, sangrando, llena de golpes y magulladuras y sin aire, solo puedes entreabrir los ojos hinchados y saborear la sangre en la boca, la vida tiene estas cosas, un día estas imaginando paraísos y al siguiente estas en la calle sin poder levantarte del suelo sin respiración y soportando en tu espalda todo el peso de la realidad y las responsabilidades, quieres levantarte, gritar, seguir andando, pero algo te oprime el pecho y no te deja ni hablar, no te deja pensar y solo te causa dolor, la situación te controla y cualquier cosa que piensas, que dices o que imaginas te parece el fin del mundo, no ves solución de nada ni en nadie, quieres meterte en un rincón, apoyarte contra la pared y llorar, solo llorar, porque tu mundo ilusorio se te ha caído de golpe, porque la realidad es más poderosa que tú misma y tú no puedes siquiera presentarle batalla, porque estas en el suelo sin poder moverte, sin respirar, a ratos incluso sin consciencia, te duele como si te clavaran mil alfileres ardiendo y tú solo puedes sentir ese dolor, te rebelas, te angustitas nerviosa, pero nada que hagas va a cambiar la situación, da igual que no te guste, da igual que tuvieras otros planes, da igual que merezcas otra cosa o que tu mundo inventado fuera mejor, la realidad es que tú nada puedes hacer  para cambiar las cosas y eso hace que te sientas impotente, cansada, vieja con ganas de desaparecer.