Dice una frase que la vida te puede cambiar en un instante, yo puedo dar fe del significado real de esa frase, no todos los días un camión te echa fuera de la carretera y tu coche da tres vueltas de campana y tu sales sin apenas un rasguño, definitivamente la vida se compone de instantes y en cualquiera de ellos tu vida se acaba, se llena de oscuridad y tus posibilidades se agotan de golpe, yo aprendí una de las lecciones más importantes aquel 8 de febrero, descubrí que de nada sirve hacer planes, que no merece la pena llevar la contraria al corazón, que Dios, La Nave o quien sea tiene sus propios planes y que no se puede predecir, que hay que adaptarse a las nuevas circunstancias, que los arrepentimientos o el si hubiera hecho esto o aquello, no sirven de nada, que prefiero mil veces morir intentando algo que rendirme, que las cosas difíciles, que precisan mucho tiempo no son un reto, sino una pérdida de tiempo, que las personas inaccesibles no merecen siquiera un intento y que cuando las cosas no te gustan tienes que ponerte el mono de trabajo y tratar de cambiarlas.

Yo siempre he mantenido, que la vida se compone de circunstancias y que son dichas circunstancias las que nos hacen tomar una decisión u otra, el secreto de la vida está en adaptarnos a dichas circunstancias, asumir los cambios necesarios y aceptar las consecuencias, de nada sirve nadar contracorriente, enfadarte con la providencia o maldecir, ante una circunstancia adversa solo puedes, respirar hondo, tomar aire y buscar una solución, yo creo que siempre hay soluciones, y encontrarlas no es difícil, lo verdaderamente difícil es querer solucionar las cosas, es querer cambiar.

Cambiar es fundamental, necesario, vital, el cambio nos hace disfrutar de la vida, dice por ahí una frase que si la vida te da limones, prepara tequila, limón y sal, a mi me gusta tomarme así las cosas, a veces no lo consigo, a veces me sale la vena de los sentimientos, de la impotencia, de querer que las cosas sean de una manera u de otra, pero solo es por un rato, en cuanto paro y respiro me doy cuenta de que las cosas cambian pero quizás no en la dirección que tu quieres.

Si las cosas dependieran solo de una voluntad, si no entraran de por medio más circunstancias, todo sería más fácil, bastaría con no mentirse a si mismo, ser consecuente con lo que sientes y hacer feliz a tu corazón, pero como la vida no funciona así, la mayor parte de las veces te ves luchando por un sueño en el que hace tiempo dejaste de creer, persiguiendo un corazón que nunca tuvo un sitio para ti y malgastando tu vida que puede terminar en cualquier instante.

He cambiado muchas veces y seguiré cambiando, solo quiero adaptarme a las circunstancias, vivir acorde a lo que dicta mi corazón y disfrutar de cada instante como si  fuera el último, ¿pido mucho?