¿Para qué sirven los simulacros?¿realmente sirven para algo más que para perder el tiempo?, en mi opinión no, los simulacros no dejan de ser situaciones idílicas donde todo sale a la perfección, todos saben su papel y este se ejecuta sin un error, pero la realidad es otra, en cualquier situación donde está en juego tu vida, el corazón se te acelera y el cerebro solo piensa una cosa escapar, da igual que delante tuyo este un tullido o un pobre niño, lo único en lo que puedes pensar es en llegar a un lugar seguro.

Los simulacros son un gran engaño, nos dicen que hacer, como hacerlo y cuando hacerlo, pero al final las cosas salen como se les da la gana y esa escalera de evacuación que tan bien estaba el día del simulacro, el día de la catástrofe está bloqueada, o peor has sufrido un golpe y lo único que ves y oyes son pies pisándote y gritos de miedo. No sé puede planear el mundo, ni las reacciones, porque cada situación es diferente, cada momento es único y la vida tiene giros inesperados.

Cuando ocurren grandes percances las personas nos sorprenden unas se revelan como verdaderos héroes y otras, otras simplemente son incapaces de actuar, pero eso nunca se sabe hasta que no pasa, por desgracia cuando esto pasa, suele ser demasiado tarde para acordarse de los simulacros, ya no sabes si tienes que ir por la derecha o si era la escalera de la izquierda la que debías usar, ya no recuerdas quienes tenían preferencia o qué había qué hacer para no morir.

Los simulacros no nos preparan, como tampoco nos preparan las desgracias pasadas a no sufrir en un futuro, ni los errores pasados nos ayudaran con los presentes, así como vivir situaciones no nos hace enfrentarnos a la vida con más valor, coraje o sabiduría, no obstante, vivir situaciones aunque sean ficticias siempre ayuda, el cerebro se siente más seguro pensando que tiene bajo control una situación, por desgracia ni las situaciones ni la vida se pueden controlar.