Hoy quiero confesarme con vosotros, tranquilos no teneís que escucharme, aún menos ponerme penitencia, es solo que hoy me he levantado con ganas de gritarle al mundo unas cuantas verdades, verdades de las que no me arrepiento, de las que me han ido formando como persona, pero sin las que yo seguramente hubiera sido bastante más feliz o tal vez no, porque muchos dicen que las complicaciones son el jugo de la vida, si es así mi vida la tengo bien exprimida, porque no sé hacer nada más que meterme en lios.

Me meto en lios de los que luego me cuesta salir pese a autoimponermelo, lios que me dan más de un disgusto y lios que en poco o nada me repercuten en satisfacciones, no me arrepiento de ellos, como no me arrepiento de mis errores, bueno de algunos de ellos si me arrepiento y mucho, pero que se le va a hacer, una vez lanzas la piedra y rompes el cristal, solo puedes hacer dos cosas salir corriendo o quedarte y asumir las consecuencias, yo soy del segundo tipo, siempre me quedo, siempre agacho la cabeza, pido perdon y asumo lo que haya que asumir, a fin de cuentas el error ha sido mio, la piedra salió de mi mano y la intención aunque camuflada o escondida siempre fue la de romper el cristal, la responsabilidad para con mis creencias y principios hace que no salga huyendo como una cobarde, yo como buen soldado siempre me quedo a defender la trinchera, quizás por eso nunca haya podido entender a toda esa gente que ante la miníma dificultad salga corriendo, las cosas no se solucionan corriendo, se solucionan asumiendo las consecuencias, parlamentando y fijando unos limites, los grises no sirven, las medias tintas confunden, en cualquier negociación hay que tener dos cosas claras, la primera, vas a tener que ceder en algunos puntos y la segunda si rompes el contrato por pequeña que sea esa ruptura quedan disueltas todas las condiciones fijadas con anterioridad, y quedan disueltas para siempre, no solo por unos días o solo hasta que a la otra parte se le pase el enfado, no se puede actuar unilateralmente y luego no querer asumir las consecuencias que tiene actuar así, no se puede tener todo, todas las elecciones tienen cosas buenas y cosas malas y en todas ganas cosas y pierdes cosas, eso es inevitable.

Cuando se rompe un contrato, uno al menos de este tipo, personal e intransferible donde el tema a tratar es la transacción de sentimientos, hay que tener en cuenta que no se rompe solo un contrato sino el corazón de la otra persona, no se pierde solo su confianza sino que te estas llevando todos y cada uno de esos principios que tanto le ha costado hacer suyos, estas además infravalorando sus valores, sus sentimientos que son los tuyos por cesión de propio acuerdo, después de que has roto ese contrato, ya nada puede ser igual y debes entender que la otra persona no quiera saber de ti y de tus artimañas, a fin de cuentas le has engañado, humillado y apaleado sin siquiera despeinarte.

No obstante dicho esto, diré que debo confesar que: Tengo un amor que no olvidaré nunca, un secreto inconfesable y un alma llena de esperanza, que mi imaginación planea situaciones que no existen y conversaciones que nunca se darán, que odio pelearme y lo evito a toda costa, que me pone de mal humor estar enfadada y que las dicusiones que más duelen son las que se producen con alguien que te importa, pero aún más odio que me digan " te echo de menos"  y no muevan un dedo para secuestrarme, o escuchar un "te quiero" y que no demuestren nada más que indiferencia, hoy confieso que también dije "me alegro por ti", mientras por dentro me apuñalaban el corazón, que a mi también se me paró el corazón cuando me dijeron "¿te puedo hacer una pregunta?que yo tambien tengo nudos en la garganta cuando me entero de cosas que debiendolas obviar no las obvio, debo confesar que cuando no entiendo lo que alguien me esta diciendo pienso en perritos y gatitos bailando solo para mi, que más de una vez tuve un ataque de sinceridad y luego me arrepentí de haber abierto la boca, pero sobre todo debo confesar que aún creo en cuentos de hadas, donde el caballero andante con su bonita armadura venga al castillo a rescatarme de mi malvada bruja, mate al dragón y vivamos juntos felices para siempre. Pero de esto como de otras muchas cosas también me dí cuenta de que estoy esperando algo que nunca va a ocurrir.