A MI MUSA
el 19 oct En: sentimientos reflexiones pensamientos - sin comentarios
Entro en casa y digo hola, entablo una conversación con mi fantasma que me espera cada noche paciente fumándose un cigarro y entonces como si despertara de un sueño, me doy cuenta de que no estás, de que te has ido, abandonándome, como si en realidad nunca hubieras estado, como si te hubiera imaginado o soñado, para no estar tan sola, tan perdida en mi propia casa de 4x6.
Te echo de menos, te extraño, quisiera tenerte aquí en vez de allí, pero sobretodo quisiera no haberte tenido, porque así estoy segura de que no me dolería tanto haberte perdido.
Hubiera dado cualquier cosa, cualquier sueño, solo por una noche más en tus brazos, solo quería probar una vez más la dulce miel de tus labios, solo sentir por última vez lo que me provoca tu respiración en mi oído, pero no, tu no querías besos, ni abrazos, siquiera querías mis caricias, aún menos mis palabras, así que sin pedir perdón, sin arrepentirte, sin siquiera pararte a pensar lo que habías perdido me arrojaste lejos de tus brazos, como arrojan las aves a sus polluelos para que vuelen, como si yo nunca hubiera sido yo y tu nunca hubieras existido.
Algún día echarás la vista atrás, siempre se echa la vista atrás y verás quien fui, verás a esa pobre marioneta, que danzaba en pos del viento y verás también a esa niña que le tenía miedo a la oscuridad y te darás cuenta, sin que nadie te lo diga, que esa niña que fui un día se convirtió en mujer, una gran mujer que dejo de adorar fantasmas y consiguió volver a soñar sin luz, verás que te lo perdiste todo, solo por no dar siquiera un momento de duda a tu decisión, por no tener el coraje que exigías o simplemente porque sabías que la niña no podría crecer bajo tu protección, te darás cuenta de eso y mucho más y llorarás amargamente, arrepintiéndote de esa decisión, lamentando esa oportunidad que siempre me negaste.
Tú, musa mía, que lo has sido de mis sueños y pesadillas, tú qué hiciste que me volviera a ilusionar, tú que me arrancaste de las garras del olvido y la desolación, tú, me hiciste elegir entre tú y un sueño, entre tener musa o seguir viviendo soñando, basta decir que elegí la inspiración, pero no te elegí a ti, tu ya me enseñaste todo lo que yo tenía que aprender y ese sueño que viví, puedo imaginarlo 1000 veces mejor si la inspiración que me dejaste sigue estando ahí cuando vaya a buscarla.
Dedicado a mi musa, aquella que perdí hace unos años cuando tuve que cerrar el blog por falta de imaginación, mi musa no volvió, quizás sea como esa amante que nunca llega a serlo del todo o como ese fantasma que a veces te acompaña en casa, quizás solo como ese amor perdido que no deja que el corazón cure su herida, ahora vivo sin musa, sin amante y sin fantasma, pero eso no implica que no extrañe a mi musa con los 7 sentidos que tengo (mis 5 y sus 2 que siempre me prestaba)
.
!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->





Escribe un comentario