Se dice que hombres y mujeres somos distintos, pero, ¿cuan diferentes somos unos de otros?¿es un hecho probado o una mera leyenda urbana?¿por qué tan diferentes siendo la misma especie?¿por qué tanto hombres como mujeres nos apoyamos en esa premisa cuando no tenemos más argumentos?, para estas preguntas como para muchas otras yo no tengo respuesta, pero pese a ello he querido sacar el tema y daros mi humilde opinión.

En mi poca experiencia en este mundo creo que los hombres son el sexo simple, es decir, ellos son sencillos, tienen problemas, dudas, inseguridades, rachas de buena suerte, de mala, momentos divertidos, tristes... pero se enfrentan de ellos con soluciones, planes alternativos y ataques frontales, mientras que las mujeres somos un caos, frente a las mismas situaciones que los hombres, nosotras nos complicamos la existencia, damos vueltas y más vueltas a las cosas, rara vez cogemos al toro por los cuernos, es más disfrutamos alargando la agonia, sufrimiento, divirtimiento... nos autoengañamos y rara vez vemos la pared frente nuestras narices, somos pasionales, decididas y sobretodo anhelamos que nos entiendan.

Las mujeres la vida entera buscando ese alma gemela que nos mire a los ojos y sepa lo que pensamos, lo que queremos o simplemente como actuar ante nosotras, pero eso como tantas otras cosas en la vida es una quimera, una bonita quimera que nos contaron cuando eramos niñas, pero algo irreal, algo que no se puede lograr ¿por qué? os preguntareis, la respuesta es muy simple, somos hombres, mujeres o viceversa pero ni uno ni otro genero somos aún adivinos.

Dice una amiga, que el principal problema de la humanidad o mejor dicho de las relaciones entre humanos es que pretendemos que las personas actuen tal y como nosotros queremos que lo hagan o mejor dicho, queremos que actuen como nosotros lo haríamos, pero claro, cada cual es un mundo y donde uno se lanza de un sexto otro utiliza las escaleras y otro simplemente no baja, así pues es imposible que alguien piense, actúe o haga lo que nosotros queramos, en eso... si nos parecemos los hombres y las mujeres, somos impredicibles y siempre esperamos más de la gente.