11 de Marzo, ¿quién puede olvidar una fecha así?, creo que nadie, al menos ninguno de aquellos que lo vivimos de cerca, recuerdo como si fuera ayer, lo que estaba haciendo, lo que vi y sobretodo lo que sentí, es curioso como son esas sensaciones las que se nos meten dentro, aún nos hacen temblar al recordarlas.

Aquel jueves 11 de marzo de 2004, recuerdo que me desperté antes de tiempo, vivo cerca de uno de los hospitales a los que trasladaron a la mayoría de victimas y pese a estar acostumbrada a ese sonido estridente que hacen las ambulancias, aquel día era raro, pese a que hacía poco tiempo desde que se había producido el atentado, me levanté y fui a ver la televisión cuando me di de bruces con la noticia, solo decían que habían sido unas bombas, pero aquellas imágenes parecían de un bombardeo, sin poder articular más palabra que CABRONES, me vestí y me prepare para coger el coche y dirigirme a la universidad, ya que tenía clase a primera hora, al salir a la calle, es imposible describir lo que sentí al poner un pie en la acera o al ver cortado un carril de una gran avenida, para uso exclusivo de las cientos de ambulancias que no dejaban de pasar. Fue algo que aún me pone los pelos de punta y que me dejó un malestar que en la vida se me va a olvidar, el camino en el coche fue parco en palabras, recuerdo que quite la radio y puse música,iba con una amiga y no nos lo podíamos creer. Ya en la universidad, donde suspendimos las clases por motivación propia, estábamos más pendientes de localizar a los que podrían haber estado en ese tren que de dar clase, hicimos el típico "5 minutos de silencio" y os aseguro que la tensión se podía cortar con un cuchillo, normalmente estos minutos de silencio son un paripe, pero aquel fue otra cosa, nadie hablaba, nadie sonreía, algunos lloraron y a otros se nos encogió el corazón. Llegue a casa pronto en relación a la hora que debía llegar, de camino pase por delante de algunos bares y tiendas, nadie reía, nadie hacía bromas y la tristeza inundaba a todo el mundo, sé que es difícil de creer, pero Madrid entero estaba consternado, de luto y llorando por las victimas, creo que nos si en ese momento nos hubieran dado una pistola todos nos habríamos ido a matar moros, pero no repartieron ningún arma y lo único que pudimos hacer fue salir a las calles en un viernes espantoso donde llovía a raudales en la que fue la mayor manifestación hasta la fecha.

Han pasado 4 años, seguimos recordando todo aquello y lo haremos durante toda nuestra vida, aquel día morimos muchos, en uno u otro sentido, todos somos victimas y todos debemos hacer de este mundo uno mejor.