Cobarde, dícese de aquel incapaz de enfrentarse a sus miedos para conseguir un propósito.

Muchos dicen vivir de acorde a sus pensamientos, muchos más dicen que viven según sus reglas, que nada ni nadie les importa y que solo se guían por la sabiduría del corazón, sin embargo el mundo está lleno de cobardes, de cobarde y mentirosos, que son incapaces de vivir como piensan y entonces piensan de acorde a como piensan, eso no es de valientes, no es de gente sincera, sino de cobardes y embusteros.

Me gustaría decir que el mundo está lleno de caballeros andantes, al estilo de Don Quijotes, capaces de lanzarse al mundo para conquistar sus sueños, pero eso sería engañar, pues el mundo está lleno de supermanes y batmans incapaces de saltar de la cama en cuanto las cosas se ponen serias.

Qué lejos quedan aquellos años en los que siendo niños jugábamos a volar o a correr como Espirit González, con solo imaginárnoslo, que lejos aquella época donde nada era imposible y nuestros sueños se contaban con más de 100 dedos, aquel tiempo donde 100 pesetas era un mundo y si tenías mil eras capaz de comprar el mundo, ¿dónde se fueron todos esos años? ¿y todos esos sueños?

Hoy mal que bien, nos conformamos con ir tirando, con trabajar y que no nos falte, con tirarnos en el sofá a ver la tele y con reírnos sin ganas, somos unos cobardes, por abandonar nuestros sueños, por dejarlos escapar, por pensar que otro mundo no es posible y abandonar nuestra ilusión en una puerta desconocida

No merecemos nada, ni levantarnos por la mañana ni disfrutar de las estrellas, somos sombra de lo que un día fuimos y nos hemos acostumbrado a dejar pasar los días a modo de rutina sin preguntarnos si quiera si eso es lo que realmente queríamos.

No merece la pena vivir así, de nada sirve lamentarse por algo que se puede cambiar, pasito a pasito, minuto a minuto, de nada sirve llevarse las manos a la cabeza o llorar si en lo más profundo de nuestro corazón hemos perdido la esperanza.

Dice una fabula antigua que todos debemos ser como el arquero loco, nunca perder la ilusión y perseguir nuestros sueños aunque sean imposibles, todos debemos de vez en cuando lanzarnos a la piscina, pese al miedo y nadar en post de la orilla, todos deberíamos luchar por lo que sabemos que es lo correcto, deberíamos dejar de ser unos cobardes que piensan tal y como viven, para vivir tal y como se piensa.

Espero no sea demasiado tarde, para salir a la calle y gritar que estoy loca y voy a luchar, como dice Ismael Serrano “No daré la razón a quienes celebraron mi entierro”