LA MUERTE
el 10 mar En: sentimientos pensamientos - sin comentarios
A la muerte hay que mirarla de frente, con la cabeza alta y sin lagrimas en los ojos, la muerte debe ser el adorno al regalo que es la vida y no un trago amargo de tristeza y vacío que se queda cuando alguien querido se nos va.
Es un transito hacia ninguna parte un paso más en nuestra existencia, el fin del camino que empezamos a recorrer en el instante en que somos concebidos, solo es algo inevitable, algo innato a todo ser vivo, el nacimiento y la muerte, dos hechos que marcan nuestra vida, dos instantes que no se olvidan, principio y fin unidos por el delgado hilo que es nuestra existencia.
Nacemos, crecemos nos reproducimos y nos morimos, algunos no crecen nunca, otros no son capaces de reproducirse, pero todos, absolutamente todos, nobles y villanos, todos nacemos y morimos, hay expertos que dicen que venimos al mundo con la finalidad de reproducirnos, yo no creo que sea así, creo que venimos al mundo a morir, desde el momento del nacimiento iniciamos una cuenta atrás que finaliza con el último suspiro.
La muerte siempre nos sorprende a todos con las maletas sin hacer, como se suele decir, no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde, es por eso que debemos prestar atención al camino que recorremos mientras nos dirigimos a la meta, debemos vivir, disfrutar y gozar de esta maravilla que es la vida, prestar atención a los pequeños detalles, disminuir el ritmo del paso y disfrutar del paisaje que tenemos ante nosotros, si se va con prisa, si no se presta atención, si no se disfrutan las cosas, podremos llegar a la meta, podremos ser los primeros en esta carrera individual, podremos ganar el premio, pero nunca podremos decir que hemos vivido y sin duda pediremos una prologa cuando estemos cruzando la laguna Estigma en el barco de Caronte.
Cuando muere alguien a quien queremos todos lloramos, todos pensamos que el mundo se para, que nada tiene sentido, que el vacío jamás será reemplanzado, que la tristeza es tan grande que la alegría no tiene cabida, cuando ya has pasado varias veces por ello, descubres que después de un tiempo las lagrimas no nos devuelven a los que se han ido, el mundo sigue girando dando vida y muerte, el vacío es más pequeño y la alegría se ha ido colando por las grietas. Después de un tiempo podremos tener el alma rota en mil pedazos, el corazón destrozado, pero siempre nos quedaran los recuerdos, esos no nos los pueden quitar y son a los que hay que agarrarse para que el vacío sea lo más pequeño posible.
A mi tío Juanjo, un hombre que supo vivir sacando a la vida su máximo jugo y de quien guardaré muchos recuerdos. Fuiste un valiente de los que quedan pocos, enfrentándote a Celeste solo con tus ganas de vivir.
“Solo muere lo que se olvida”






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