Lo último de las noticias es que Marruecos dice que no quiere que el Rey de España visite las Comunidades autónomas de España de Ceuta y Melilla, esto es el colmo, que un soberano de otro estado le diga a otro cuales son los territorios de su reino que puede o no puede visitar. Es increíble que siquiera se dejen hacer ese tipo de declaraciones, insólito e inverosímil visto desde el punto de vista que se mire.

Yo no soy monárquica, pero una cosa es eso y otra que un soberano de un país, Marruecos, venga a decir a nuestro Rey lo que tiene o no tiene que hacer. Y lo peor de todo es que no hay nadie que le diga al Rey de Marruecos, que no se meta en país ajeno si no quiere que le metamos un tiro por…, eso es lo que teníamos que hacer, mostrar quienes somos los más fuertes y donde debe estar cada uno.

Vamos que le iba a decir yo cuatro cosas bien dichas a ese miserable de Marruecos, que nos toma al pito del sereno, primero con la pesca, después con perejil (el peñón) y ahora también quiere Ceuta y Melilla, vamos que lo más cerca que le iba a mandar, la Conchinchina, lo más irónico del tema es la cantidad de inmigrantes marroquíes que está manteniendo España.

Ceuta y Melilla son tan españoles como lo son Madrid, Cataluña, Valencia, Canarias, Baleares… y como tal hay que defenderlas, están entre moros, leones y tigres, por desgracia un poco abandonadas por parte de todos los que mandan, pero son nuestras.

España es un sinergismo de estados, es grande por estar formado por muchos territorios unidos y debe hacer valer esta superioridad ante los adversarios, porque, si cedemos un milímetro ellos no van a dudar en atacarnos.

Son duras estas palabras, pero es la verdad, ya es hora de que demostremos que Europa no empieza en los Pirineos y si para ello hay que mandar al ejército a defender lo que es nuestro, pues se manda y se acabo.