LA ILUSIÓN 12-08-07
Muchas veces solo vemos lo que queremos ver o lo que algunos nos dicen que debemos ver.
El instinto nos puede salvar la vida en una situación crítica, pero también puede hacer que no tiremos al vacío sin cuerda, pensando que al llegar al suelo hay un colchón que nos salvará de matarnos.
Mi instinto nunca ha sido uno de mis sentidos más desarrollados, de echo, normalmente, se equivoca, es por ello que rara vez confío en él, prefiero usar la lógica, la cabeza, la experiencia y las probabilidades.
El corazón es todo instinto, te dice: ves el fuego, mete la mano, que seguro no te quemas, te dice: ves la rosa, tómala, no temas por las espinas, no te pincharás, el corazón engaña a unos ojos que no quieren ver.
Es este corazón, este cariño lo que hace que se idolatrice a algo o a alguien, como dicen los Panchos “hace que lo veamos igualito a una estrella”, pero la realidad sigue ahí, no desaparece por muy fuerte que cerremos los ojos.
Y es en esos pequeños instantes de lucidez cuando debemos analizar la situación y darnos cuenta por nosotros mismos que tal idolatría es un fiasco y que todo lo que hemos montado a su alrededor no es más que una mentira.
En mi humilde opinión, es mejor no empezar nada que este al fracaso, en lugar de jugar con la ilusión para al final terminar en el fracaso.
Está claro que hay cosas, que son mejor no empezarlas, y con ello me no refiero a empezar algo físicamente sino ha iniciarlo en la mente.
La mente es el órgano más poderoso que tenemos, pero también, uno de los más traicioneros, muchas veces nos hace creer cosas que no son, que no existen que son solo imaginación, por ello, hay que estar muy atento y ante la mínima sospecha de inicio de una ilusión, acabar con ella, sin compasión, sin siquiera dejarla nacer.
Existen muchas y muy variadas ilusiones, las peores, son las que te haces con la gente, aunque insisto, son asociaciones de nuestro propio cerebro y no la defraudación de tales personas, aún así, cuando el monolito se cae, quienes nos quedamos jodidos, somos nosotros.
Por eso digo, que la mejor forma de dejar de fumar, es no empezar y la mejor forma de no defraudarte es no ilusionarte, se que esto es complicado, porque a veces estamos tan falta de eso que lo único que queremos es soñar con imposibles, pero se debe tratar de evitar.
Si las cosas tienen que ser, serán, es mejor darle tiempo al tiempo y no ilusionarse, porque el instinto no ve obstáculos, no ve problemas, no ve dificultades, para él todo es de color de rosa, pero la realidad, no es así, muchas veces a las personas las separan más diferencias de las que las unen. La fecha es de cuando fué escrito








metalica dijo
Se que esto que has escrito puede parecer verdad y hasta serlo. Un ensayo de la realidad más razonable. Pero ¿qué somos sin la ilusión? ¿qué nos diferencia de los objetos si no la capacidad de sentir, de ilusionarse, de amar? ¿qué nos queda si desterramos al olvido todo lo que hace que vibremos con tanta intensidad que parezca que vamos a estallar? Yo prefiero ilusionarme, aunque luego venga el golpe, prefiero amar aunque luego venga la soledad, prefiero sentir a quedarme en la línea gris de lo correcto y razonable poruqe siempre nos movemos de esta línea siempre nos quedará soñar
7 Septiembre 2007 | 01:42 PM