1 MINUTO AL DÍA
Hacia tiempo que no recordaba que me gusta escribir y es que entre tanto tragimaneje para arriba y para abajo es imposible sacar un minuto libre para pararte y pensar.
Tenía un profesor D. Bernardino Orio de Miguel, por otra parte el mejor profesor que he tenido, que decía que todos los días deberíamos al menos parar durante un minuto y ponernos a pensar.
Daba igual el tema o el lugar donde lo hicieras, lo importante era que habías parado tu mundo y estabas pensando.
Yo solía seguir este buen consejo de ese gran maestro, pero por desgracia hace algún tiempo que no practico lo que me enseño, una lastima ya que ahora que lo he hecho me he dado cuenta de cuantas cosas he pasado por alto.
La vida hay que vivirla, sentirla y disfrutarla ¿Y como vamos a hacer eso sino somos capaces ni de pensar durante un minuto al día?
Disfruto escribiendo, a veces cosas que ni yo soy capaz de entender, cosas que quizás nunca entienda o que cuando las comprenda trate de no entenderlas.
Ni siquiera se me da bien esto de poner ideas sobre un papel, mucho menos el crear algo digno de leer, pero disfruto deslizando mi bolígrafo Pilot sobre el papel, ilógico ¿verdad?, que algo tan simple nos haga sentir tan llenos por un instante que a veces parece una eternidad.
Es en la tranquilidad de la cabeza cuando salen las cosas más bonitas, cuando habla el corazón y escucha la cabeza, cuando expones lo que sientes sin pensar lo que estas diciendo.
Por desgracia no siempre se consigue esa unión papel autor, sobre todo por la dificultad de que la cabeza no mande en un corazón más débil, aunque en todo escrito siempre hay pequeños guiños que el corazón se permite, solo hay que parar un minuto y tratar de descubrirlos.
Aunque sinceramente esto no dejan de ser unas cuantas ideas, que una loca escribe en sus ratos libres.





